La huella del olivar en la literatura

¡Ay fortuna, cógeme esta aceituna!
Aceituna lisonjera,
verde y tierna por de fuera
y por de dentro madera,
fruta dura e importuna.
¡Ay fortuna,
cógeme esa aceituna! […]

Con estos versos escritos en 1617 en El Villano en su rincón, el poeta Lope de Vega rendía su particular tributo a la aceituna. Fue uno de los escritores que más elogios dedicaría al olivar, aunque no sería el único. A lo largo de la historia, al igual que en el mundo del arte han sido numerosos los artistas que se han inspirado en este árbol milenario y sus frutos, la literatura no ha estado exenta de referencias aceituneras.  

Olivo, aceitunas, aceite, además de utensilios relacionados con su cosecha, son frecuentemente citados en los textos de escritores de todas las épocas. Encontramos alusiones en textos bíblicos y en las obras de algunos autores clásicos como Ovidio, Virgilio, Horacio u Homero, en cuya obra más famosa, La Odisea, Ulises construyó su lecho con un olivo.

En el siglo XVII, Tirso de Molina y su coetáneo Miguel de Cervantes tampoco pasarían por alto al fruto del olivo y, por ejemplo, en El Quijote “No faltaron aceitunas, aunque secas y sin adobo alguno, pero sabrosas y entretenidas”.

Los versos más celebres inspirados en el olivar

El siglo XX fue uno de los más prolíficos en poemas en lengua castellana inspirados en el olivo. Miguel Hernández, Antonio Machado o Federico García Lorca escribieron algunos de los versos más célebres.

En reiteradas ocasiones Lorca describe un atardecer en el olivar, escenario por donde marchaban los gitanos de sus versos en el Romancero Gitano.

[…] Por el olivar venían,
bronce y sueño, los gitanos.
Las cabezas levantadas
y los ojos entornados. […]

Como el poeta granadino, Machado ensalza al árbol mitológico y busca la constante conexión entre la naturaleza y el ser humano.

Olivo solitario
lejos del olivar, junto a la fuente
olivo hospitalario
que das tu sombra a un hombre pensativo
y a un agua transparente,
al borde del camino que blanquea,
guarda tus verdes ramas, viejo olivo
la diosa de ojos glaucos Atenea… […]

Y no podemos acabar esta singular relación entre el olivar y la literatura sin hacer mención a uno de los escritores más populares de la Generación del 27, el autor gaditano Rafael Alberti, cuyo poema ¿Qué es un olivo? es uno de los más conocidos de su extensa obra.